El DNS siempre ha sido la base del funcionamiento de los sitios web, y permite que Internet funcione como lo conocemos. Acrónimo de Domain Name System, el DNS ofrece como primera posibilidad de gestionar la asociación entre el nombre de dominio y la dirección IP del sitio, pero también de configurar el prefijo WWW, cualquier subdominio, conectar el sitio a la consola de búsqueda, ejecutar el buzón @tudominio.com, configurar el antispam para el mismo y mucho más.

Paneles de gestión de dominios (DNS): ¿problemas de gestión?

La configuración del DNS, después de todo, suele tener algunas complicaciones básicas: una de las principales, por ejemplo, tiene que ver con el hecho de que los paneles de gestión de dominios no suelen ser muy utilizables. Este problema, de hecho, creo que nunca se ha abordado con la atención que se hubiera debido: si es cierto que los accesos medios al panel de DNS son en promedio una o dos veces al año, y que muchas personas que tienen un sitio ni siquiera saben que esta posibilidad existe (porque no lo necesitan directamente, tal vez), es bueno tener en cuenta el hecho de que un DNS optimizado, en el sentido de rendimiento, es capaz de mejorar a medio y largo plazo también el rendimiento del lado SEO de un sitio.

Esto se debe a que la velocidad de carga de un sitio es, desde el punto de vista de Google, uno de los factores de posicionamiento más utilizados y explotados, y el DNS influye en él en gran medida.

¿Cuáles son los mejores DNS?

Por lo general, el operador (registrador) del DNS de un sitio puede ser cambiado: hay al menos dos maneras de hacerlo. El primero es cambiar los Servidores de Nombre (registros NS) y hacer que apunten a un gestor específico, como el de CloudFlare, mientras que el segundo es cambiar de registro, y pasar del integrado en su alojamiento (por ejemplo) a uno externo como Dynadot, NameCheap, Register y así sucesivamente (esta operación, por cierto, cuesta una media de 10 euros de una sola vez).

Una vez aclarado esto, es posible pensar en cambiar la administración del DNS y cambiar a una más eficiente, ya que las predeterminadas no siempre se cargan tan rápido como deberían. Para quienes no saben nada al respecto y nunca han tenido el problema, a estas alturas, puede parecer una cuestión trivial; pero, si se examina más de cerca, la configuración correcta de un DNS de alto rendimiento forma parte del proceso de optimización de las páginas del sitio, y afecta a cualquier sitio que esté sujeto a ralentizaciones o que no esté bien posicionado (tal vez por otras razones).

Según el sitio dnsperf.com, para ser claros, los servidores de DNS de mayor rendimiento, para reducir el tiempo de carga de los sitios y el TTFB, serían precisamente los de CloudFlare: un gestor de DNS que tiene la ventaja de ser mucho más utilizable que la media, al alcance del usuario incluso no demasiado especializado, y con una configuración casi completamente automática. Esto es especialmente en caso de que decida pasar la gestión de los NS y todos los registros de dominio completamente bajo CloudFlare, lo cual solemos hacer con los sitios de nuestros clientes.

Que Cloudflare está entre los mejores tanto a nivel mundial como en Europa, además, parece ser confirmado por los siguientes gráficos que datan de los últimos 30 días de uso promedio, en este gráfico que los clasifica según los tiempos de carga en todo el mundo:

Entre los mejores DNS se mencionan, para que conste, además de CloudFlare, servicios como DNSSimple, DigitalOcean (que también es un servicio VPS muy conveniente), el DNS de WordPress.com (para usarlos basta con cambiar a la versión pagada de WP que se ofrece en el sitio web oficial) y los de NS1.

Conclusiones
La configuración de un DNS es una operación sencilla sobre papel, que debe hacerse siempre con pleno conocimiento de causa y teniendo en cuenta que, por ejemplo, si su sitio está recibiendo visitas, puede producirse un pequeño perjuicio debido al tiempo de propagación de las mismas (normalmente 24/48 horas a partir de la fecha del cambio).

Y estos son pasos fundamentales, en una inspección más cercana, para poder hacer que su sitio funcione mejor a todos los efectos.